La última milla: el papel fundamental de las microfinanzas para llegar a los más afectados por COVID-19

 

La pandemia de coronavirus ha tenido un impacto profundo en las vidas y los medios de subsistencia de personas de todo el mundo, especialmente las personas de comunidades desatendidas y de bajos ingresos. Los hogares pobres se adaptaron rápidamente a la perturbación económica reduciendo su consumo de alimentos. Sin embargo, incluso cuando reanudan sus actividades comerciales, el futuro se ve empañado por la incertidumbre económica y las preocupaciones persistentes sobre el virus.

 

Ahora más que nunca, la tecnología financiera es fundamental para mantener a las personas conectadas con los servicios esenciales, garantizar la estabilidad financiera y mantener los ingresos. La mayoría de las personas en el mundo en desarrollo dependen de negocios informales para mantenerse a sí mismos y a sus familias. Debido a que atienden necesidades muy básicas, las empresas informales suelen ser resistentes en una crisis. Pero COVID ha minado sus propios cimientos, interrumpiendo las cadenas de suministro, el transporte y el flujo de clientes. Desconectado de los bancos tradicionales, las microfinanzas son un salvavidas en estas comunidades que ayudan a estabilizar el flujo de efectivo y hacen posible adaptarse a estos desafíos.

 

Por qué las microfinanzas son una parte fundamental de la recuperación

 

Los servicios de microfinanzas tienen el poder de ofrecer apoyo inmediato a las pequeñas empresas afectadas por bloqueos imprevistos y la paralización económica resultante, al mismo tiempo que ayudan a brindar la educación e información financiera que tanto necesitan sus clientes. Las microfinanzas también tienen un historial comprobado de llegar a poblaciones pobres e históricamente excluidas, proporcionando distribución y servicios críticos de última milla a comunidades que a menudo no tienen acceso a los servicios financieros convencionales.

 

Por ejemplo, Eugénie Kabeya, cliente de FINCA Impact Finance desde 2003, había cosido ropa de mujer en su pequeña tienda en Kinshasa, República Democrática del Congo durante más de 17 años. En el primer mes de la pandemia, Eugénie perdió el 70% de sus ingresos mensuales y tuvo que despedir a siete de sus 12 empleados. Con el estímulo del personal de FINCA en su sucursal local, cambió a la producción de máscaras, un producto de gran demanda en medio de los esfuerzos para frenar la propagación de COVID-19.

 

Eugenia recuerda: “Un día estaba hablando con el gerente de mi sucursal local de FINCA sobre las dificultades que enfrentaba con mi negocio y ella me recordó: ¡Soy sastre! Fácilmente podría usar eso para hacer máscaras y ayudar a mi negocio vendiendo, convirtiendo COVID-19 de un evento estrictamente que genera pérdidas en una oportunidad «.

 

 

El poder de conocer a sus clientes La clave para atender a clientes como Eugénie es cultivar relaciones de confianza uno a uno y encontrar el equilibrio adecuado entre los canales de distribución de alta tecnología y un enfoque que fomente la conexión humana. El sector de las microfinanzas, que colectivamente ha llegado a más de 200 millones de personas en todo el mundo con crédito, ahorros y otros productos financieros hasta la fecha, ha pasado décadas elevando las voces de los clientes a través de esfuerzos de investigación generalizados para comprender mejor la vida, las necesidades y el uso de los servicios financieros de los clientes. . En el caso de FINCA, recientemente realizamos más de 8,000 entrevistas con clientes en todo el mundo para evaluar el impacto de COVID-19. Estas conversaciones proporcionaron una variedad de ideas importantes: dos tercios de los encuestados en Uganda informaron que sus medios de vida se cerraron por completo como resultado de COVID-19, mientras que solo un tercio de los trabajadores en Eurasia describieron la pérdida de su empleo como temporal. En algunos casos, encontramos importantes diferencias entre los mercados urbanos y rurales, y entre diferentes sectores económicos. Dichos datos enriquecen nuestra comprensión de lo que nuestros clientes están experimentando y moldean nuestra respuesta para que puedan volver a ponerse de pie, al tiempo que nos ayudan a establecer expectativas realistas para la fase de recuperación.

 

 

La inversión en recursos sin sucursales

Cuando el impacto de COVID-19 se sintió por primera vez en comunidades vulnerables, el valor de los canales financieros digitales, como las redes de agentes, los monederos electrónicos y la banca móvil, se hizo evidente de inmediato. Estas tecnologías permiten la continuidad del servicio y evitan a los clientes el riesgo y los inconvenientes de viajar a las sucursales. Las inversiones en centros de llamadas, canales sin sucursales, agentes y dispositivos móviles son herramientas críticas que protegen la salud de los clientes y el personal.

 

Las instituciones de microfinanzas han sido pioneras en el uso de herramientas digitales en los mercados emergentes, ofreciendo un nuevo nivel de acceso y oportunidades para individuos y propietarios de pequeñas empresas. Los clientes de FINCA Impact Finance en la República Democrática del Congo, por ejemplo, utilizan CLICK, una aplicación móvil, para abrir una cuenta, depositar y retirar fondos, realizar transferencias de dinero y recibir pagos de otros usuarios. CLICK también se puede utilizar para pagar facturas y verificar el horario de operación de las sucursales, lo que permite a los clientes practicar el distanciamiento social mientras realizan operaciones bancarias.

Impacto positivo en las personas Las microfinanzas deben seguir ofreciendo soluciones financieras, incluidos préstamos que no sobreendeudan a los prestatarios, pero que les ayuden a mantener sus hogares mientras generan empleo para la comunidad en general. La protección del cliente es más importante que nunca: FINCA Impact Finance apoya con entusiasmo los Principios de protección del cliente (supervisados ​​por el Grupo de Trabajo de Desempeño Social (SPTF) y CERISE), porque la transparencia y la equidad son fundamentales para nuestro éxito. Un profundo compromiso de comprender y apoyar a nuestros clientes, poniendo su bienestar al frente de cada iniciativa, junto con una presencia en áreas de difícil acceso, son lo que permite a las organizaciones de microfinanzas como FIF atender a personas vulnerables. Brindar a los clientes los recursos y la flexibilidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes garantizará que no se queden atrás cuando salgamos a un mundo posterior a una crisis.